Diabetes

La diabetes es una enfermedad crónica que se caracteriza por la presencia de niveles elevados de glucosa en la sangre (hiperglucemia) y que es debida a una alteración de la cantidad o de la función de la insulina.

Si no se cura inmediatamente de forma correcta, la diabetes favorece el endurecimiento de las arterias (aterosclerosis), la hipertensión y la hipercolesterolemia y reduce el nivel de colesterol-HDL, aumentando el riesgo cardiovascular.

¿Cuáles son las condiciones por las que los médicos diagnostican la diabetes?

Los médicos diagnostican diabetes:

  • Cuando la glucemia medida en ayunas es igual o superior a 126 mg/dl en al menos dos ocasiones, con una semana de separación.
  • Cuando se detecta un valor de glucemia al azar, es decir, medida en cualquier momento del día, mayor o igual a 200 mg/dl y se asocian síntomas de diabetes como la necesidad de orinar frecuentemente (poliuria), una excesiva sensación de sed (polidipsia) y una pérdida de peso inexplicable.
  • Cuando los análisis de laboratorio (prueba de sobrecarga oral de glucosa) indican una glucemia mayor de 200 mg/dl 2 horas después de la administración oral de 75 gramos de glucosa.
  • Hemoglobina glicada (HbA1c) es igual o superior a 6,5%.

 

Además, algunas condiciones que indican un elevado riesgo de desarrollar diabetes a menudo están asociadas al sobrepeso, la alteración de las grasas de la sangre (dislipemia) o la hipertensión y se presentan acompañadas por un riesgo mayor de eventos cardiovasculares:

  • Glucemia Basal Alterada (GBA) cuando la glucemia en ayunas está comprendida entre 100 y 125 mg/dl.
  • Tolerancia Alterada a la Glucosa (TAG) cuando la glucemia, dos horas después de la carga oral de 75 gramos de glucosa, está comprendida entre 140 y 200 mg/dl.
  • Hemoglobina glicada (HbA1c) comprendida entre 5.7 y 6.4%.

 

Por qué es importante detectar la diabetes

La diabetes de tipo 2, también conocida como “diabetes del adulto”, es la forma más difundida de la enfermedad (alrededor del 90% de los diabéticos). Generalmente aparece después de los 35 – 40 años y se caracteriza por unos valores anormalmente elevados de azúcar (glucosa) en la sangre (hiperglucemia). La diabetes de tipo 2 es un estado estrechamente relacionado con la predisposición genética y a menudo se manifiesta en varias personas de una misma familia; de todas maneras existen numerosos factores que favorecen la aparición de la diabetes y que no dependen de la transmisión genética: la obesidad y el sobrepeso, sobre todo cuando existe un exceso de grasa abdominal, el sedentarismo y una alimentación demasiado rica en grasas y pobre en fibras naturales son los principales elementos que provocan la aparición de la enfermedad en individuos predispuestos.

 

Incluso cuando la hiperglucemia ya existe, generalmente las personas no perciben síntomas físicos muy evidentes, por lo que puede ocurrir que la diabetes no se diagnostique. No conocer el diagnóstico y, por consiguiente, no seguir los tratamientos necesarios, provoca graves consecuencias para la salud, especialmente en el corazón y todo el sistema circulatorio, el cerebro, los ojos y los riñones. La “prevención” de la diabetes de tipo 2 implica detectar a los sujetos con mayor probabilidad de desarrollar esta enfermedad cuando su glucemia todavía es normal pero tienen un estilo de vida y hábitos alimentarios inadecuados, sobre los que es posible actuar para reducir el riesgo de desarrollar la diabetes.

 

El TEST FINDRISC DE LA OMS (Organización Mundial de la Salud) es un instrumento fiable y rápido que no requiere análisis de sangre y que por medio de un simple cuestionario y la medición del peso corporal y la circunferencia abdominal permite saber la probabilidad que tiene un individuo de desarrollar en los diez años siguientes diabetes de tipo 2. Si el riesgo es elevado es indispensable comunicar este dato al Médico de cabecera para que evalúe si es necesario realizar exploraciones para profundizar y averiguar si se ha desarrollado una diabetes o determinadas condiciones de predisposición (por ejemplo, “tolerancia reducida a la glucosa”). En todos los casos, la corrección de hábitos inadecuados (especialmente los relacionados con la alimentación y la actividad física) incidirá inmediatamente reduciendo la probabilidad de desarrollo de esta enfermedad, la cual, como se ha visto, conlleva consecuencias muy graves para nuestra salud.